El juego de la mente
Norman Spinrad
Pecado original
P. D. James
Adam Dalgliesh (9)
Complejo Olimpia
Andreu Martín
Víctor Jara. Reventando los silencios
Jordi Sierra i Fabra
Gran angular (183)
Los Mandible. Una Familia, 2029-2047
Lionel Shriver
La invasión de las bolas peludas
Luke Rhinehart
La berrea
Alfonso Ussía
Memorias del marqués de Sotoancho (13)
Prosa satírica
Francisco de Quevedo
Penguin Clásicos (1)
Cuentos completos (Penguin Clásicos)
Edgar Allan Poe
Poesía (ed. Giovanni Caravaggi)
Jorge Manrique
Fábulas
Félix María Samaniego
Comedias
Shakespeare
Penguin Clásicos - Obras completas (1)
Los pantalones
Florencio Moreno Godino
Narrativa breve (210)
Neurosia
Fernando Martínez Pedrosa
El gran país
Pedro María Barrera
Narrativa breve (220)
Un héroe
Joaquín Belda
Narrativa breve (230)
La corrida
La segunda hipoteca
José de Echegaray
Narrativa breve (240)
La deuda flotante
Ocho días en el campo
Emilia Serrano, baronesa de Wilson
El atasco y demás fábulas
Luis Goytisolo
Elías Recio
Vicente Colorado
Función de Morondanga
Narrativa breve (250)
Vargas y Machuca
Narrativa breve (280)
La mesa redonda
Pomona
Narrativa breve (290)
En el último suspiro
Javier Ramírez Viera
Martín Martínez
Narrativa breve (300)
El poeta y la pastora
El viejo Rivers
Thomas Wolfe
Anatomía de un suicidio
Fran Barrero
Respira, Rebecca, respira
Bárbara Alves
Less
Andrew Sean Greer
El viaje de Puigdemont
Fernando Claudín
El banquete de las barricadas
Pauline Dreyfus
De las memorias de Juan Gandul
Tomás Carretero
Narrativa breve (320)
Paraíso Alto
Julio José Ordovás
El placer del amor
Alain de Botton
Las respuestas
Catherine Lacey
El sobrino de Dios
Álvaro de Laiglesia
Los dos tórtolos
Alexandre Postel
Los extraños métodos del doctor Irabu
Hideo Okuda
La falsificadora de arte
Barbara A. Shapiro
La cucaracha
Ian McEwan
El aliado
Aixa de la Cruz & Iván Repila
El diccionario del diablo
Ambrose Bierce
Doppler
Erlend Loe
Quijote
Salman Rushdie
Me llamo Vila-Matas, como todo el mundo
A. G. Porta
Vikinga bonsái
Ana Ojeda
En la cama con el hombre inapropiado
José María Guelbenzu